Actes : La "découverte" des langues et des écritures d'Amérique

Contribuciones de las fuentes coloniales a la lingüística comparativa yutoazteca

Karen Dakin

Seminario de Lenguas Indígenas, UNAM, México

Introducción

Las contribuciones coloniales a la descripción de las lenguas mexicanas han sido de suma importancia para el estudio de la lingüística histórica y comparada de la familia yutoazteca o yutonahua. Son pocas las familias lingüísticas amerindias que para la reconstrucción de su historia tienen la ventaja de tantas fuentes históricas, además de datos comparativos recientes. Aún así, las fuentes son limitadas porque dentro de la familia yutoazteca, dada la trayectoria de la evangelización, sólo tenemos materiales tempranos sobre las lenguas sureñas de la familia.

Hoy en día hay grupos de hablantes de las distintas lenguas de la familia yutoazteca que se encuentran desde la frontera de los Estados Unidos con Canadá hasta El Salvador. La familia se divide en dos principales ramas, la yutoazteca norteña y la sureña. La sureña incluye las subramas tepimana, taracahita, opatana, corachol y náhuatl.

En este trabajo presento ejemplos de la utilidad de algunas obras creadas por los frailes lingüistas coloniales para resolver ciertos problemas claves de su historia. La mayoría de los autores de las obras que se han consultado probablemente eran jesuitas, en ciertos casos anónimos; en el caso de los análisis del náhuatl, como es sabido, los franciscanos Molina y Olmos también son muy importantes.

Las fuentes a las cuales me voy a referir son las siguientes:

(a) para la subrama tepimana, la gramática y vocabulario de pima bajo de Névome, atribuída por Campbell Pennington en su edición del vocabulario al fraile Baltasar Loaysa;

(b) para taracahita, la gramática y vocabulario del tehueco, publicado en 1737 y reeditado por Buelna en el siglo XIX. Esta gramática del tehueco, variante muy probablemente ya extincta de la lengua cahita o yaqui-mayo de Sinaloa, fue utilizada como fuente por Lionnet, y hace poco reeditada en México con una introducción de Moreno de Alba; en cuanto a su autor, Lionnet apoya la hipótesis del padre Emile Riviere de que el autor era el padre Tomás Basilio, quien murió en 1654;

(c) para opatano, varios materiales sobre el eudeve, entre ellos la gramática con vocabulario, escrita por el padre Baltasar Loaysa, editado por Campbell Pennington en 1982, y otra arte y vocabulario que se encuentran entre los manuscritos de Smith, todos trabajados por Lionnet (1986) y Shaul. Aquí me baso más bien en la edición con análisis de Lionnet;

(d) para corachol, el vocabulario con breves notas gramaticales del cora de Jesús María, de 1732, escrito por el padre jesuita José de Ortega, y reeditado por Pimentel en 1861;

(e) y finalmente, para el náhuatl, las varias fuentes mencionadas aquí en los trabajos de mis colegas, especialmente el vocabulario de Molina de 1571 y las gramáticas de Carochi de 1645 y de Aldama y Guevara de 1754.

Las descripciones de Névome, tehueco, y eudeve son importantes especialmente porque ya no hay hablantes de esas variantes. Los datos del cora y del náhuatl clásico nos proporcionan variantes arcaicas en esas lenguas; en algunos casos, sobre todo para el cora, exhiben rasgos que ya no se encuentran, o en otros del náhuatl clásico, describen variantes que aparentemente se han regularizado en las variantes modernas bajo las influencias de otros factores, por ejemplo, la extensión de los sistemas honoríficos y las reinterpretaciones semánticas basadas en diferencias fonológicas de ciertas formas.

Como ya se ha mencionado, he recurrido particularmente a estas fuentes para ayuda en la resolución de varios problemas claves para la reconstrucción del protoyutoazteca sureño. Estos tienen que ver con las funciones, sean múltiples o sencillas en cada caso, de los morfemas *-ri, *-wa, *-ya, *-tu y las marcas de absolutivo nominativo y acusativo *-t y
*-ta. Los problemas y las contrucciones que los presentan son los siguientes:

a) El origen del ablaut o reducciones y pérdidas vocálicas en raíces en las formaciones verbales de futuro, aplicativo, causativo, pasivo/impersonal y sustantivales deverbales;

b) La función y descripción del sistema de caso protoyutoazteca;

c) La reconstrucción del sistema de clases nominales en la protolengua.

En este momento de la investigación, me parece que se puede apoyar la hipótesis de que en casi todas las construcciones mencionadas hay un sufijo *-ri que juega un papel importante. La función semántica de ese sufijo probablemente era resultativa, término que tomo de los trabajos de Nedjalkov y Joxontov. Mi hipótesis es que el *-ri ha sido el factor causante de los cambios fonológicos en las formaciones mencionadas; las construcciones en donde hay pruebas que *-ri estaba presente históricamente contrastan claramente con aquellas donde no hay razón para reconstruir ese morfema; las primeras sufren reducciones o pérdidas vocálicas y en algunos casos cambios o pérdidas consonánticas que no se presentan en las últimas que con excepción del *-ri propuesto son iguales. Las fuentes coloniales aportan datos en algunos casos esenciales para hacer la distinción. En otros casos, más que datos, son los análisis perspicaces de los autores los que revelan los probables orígenes históricos.

Análisis

1) ablaut: La propuesta que se argumenta aquí es que se trata de sufijos compuestos de
*-ri, el sufijo resultativo mencionado, y un número de otros sufijos: 

a) aplicativo: *(-ri)-ya; con un sufijo *-ya, que claramente funciona como el dativo o benefactivo en lenguas como las tepimanas donde el reflejo es da, aunque su función más prototípica tal vez sea "recipiente de acción";

b) impersonal/pasivo: *(-ri)-wa; con un sufijo *-wa, que es el sufijo de pasivo en algunas lenguas, pero cuya función más antigua parece haber sido la de indicar 'agente animado', distinción que nota Launey (1978:136-145) para el náhuatl clásico;

c) causativo: *(-ri)-tu-ya; el sufijo *-tu "hacerse" se junta con el *-ya para hacer el causativo;

d) sustantivos deverbales: *-ri-te; también el *-ri tiene reflejos en casi todas las lenguas en formaciones sustantivales de resultativos verbales.

e) futuro, etc.: Verbos compuestos con *(-ri)-*muku y *(-ri)-*nake en la protolengua parecen haber sufrido un proceso en el cual los segundos elementos se gramaticalizaron en algunas lenguas, por ejemplo, volviéndose la expresión del futuro o acción potencial en Névome y cahita. Este mismo tipo de composición, pero formada de *-ri + *e:wa o *-iwa tal vez sea el origen de los verbos en -l-e:wa, -lowa, y -liwi, como istale:wa, "emblanquecerse", poloa "perder" y poliwi "perderse" en el náhuatl.

Aunque con base en datos de reconstrucción interna, yo ya había argumentado la existencia del *-ri en estas formaciones en el náhuatl (Dakin 1990a,b,c; 1991), buscaba datos de otras lenguas yutoaztecas que pudieran sugerir que el mismo tipo de construcción existía en una protoforma de la lengua.

Aunque sólo se tendría el apoyo de una visión de la aplicación más amplia de las mismas reglas si mostrara datos para todas las construcciones, el espacio es limitado. Por eso, la presentación aquí se limitará principalmente a la formación de los sustantivos resultativos, como son descritos en las distintas fuentes coloniales, pero se tomarán en cuenta otras construcciones pertinentes para los procesos fonológicos en cada caso.

Tehueco (cahita)

En la gramática del tehueco, el autor nota una serie de cambios en la vocal final que son el ablaut ya mencionado. Se dan al agregar el sufijo nake, derivado del verbo pya[1] *nake, "querer", para formar el futuro; cita estas formaciones como modelo para el pasivo, los resultativos, los adjetivos resultativos, los sustantivos agentivos en -ria, y los aplicativos.

El pasivo:

...se forma poniendo esta partícula ua en lugar del naque del futuro, ora ni mude, ni pierda letra alguna el verbo... (Buelna:12)

El causativo:

Fórmanse añadiéndose esta partícula tua en lugar del naque del futuro, significan compeler a hacer la acción del verbo... (ibid.:25)

En este dialecto, al contrario de mi hipótesis, en el pasivo y causativo, como en el futuro, entonces, no aparecía una forma con -r- que apoyaría la reconstrucción de un *-ri-. Sin embargo, para el resultativo y el aplicativo, hay evidencia de este *-ri:

Resultativo:

37. Hay nombres sustantivos en i o ri, que se forman de verbos, añadiendo la i o ri en lugar del naque del futuro, v.g. noca y roca hacen el futuro nocnaque, rocnaque; poniendo la i en lugar del naque, forman estos nombres noqui, roque, la palabra, convirtiendo la c en qu para recibir la i; hiaua parlar, hiauari la voz...Cuáles verbos hayan de tomar el i solamente, y cuáles el ri, es difícil saber por reglas: el uso lo enseñará (ibid.:14)

El autor reitera esta misma casi exasperación en la descripción del aplicativo.

El aplicativo:

73. Fórmanse añadiendo ria o ia en lugar del naque del futuro, significan hacer para otros lo significado del verbo radical, Cuáles verbos reciban el ria, y cuáles el ia, no hay regla que lo enseñe, sino el uso (ibid.:25).

En los casos del resultativo y el aplicativo, la variación entre formas con -r- y las sin ella sugiere que provienen de construcciones que llevaban el morfema *-ri, y que éste ha causado ciertos cambios.

REGLA DEL TEHUECO

Para resumir con anotación muy concreta, la regla de reducción en tehueco sería como sigue:

*a > i/k,m,w,tz,t,y, h__               -ria

                                                    -ri

                                                    (-ri?)-tua

                                                    (-ri?)-nake

                                                    (-ri?)-wa

Por otro lado, se ven las siguientes pérdidas consonánticas:

*r >  Ø/m,r, tz__ia. i

*y >  Ø/__+r

*r >  Ø/k__  (Resultativo)

*uri >  ie/__ria

*e >  Ø/l, m__ria

-oa + -wa >  owa

Ejemplos de las distintas formas en tehueco:

suma, apl. sumia "atar",

chiue, apl. chiuria "desgranar";

ietza, apl. ietzaria "poner enhiesto";

hoa, apl. horia "hacer";

hinenca "repartir", apl. hinenquiaria, resl. hinenqui;

veia "dejar que sobre algo", apl. veria;

ieie "bailar", sus.pos. yiria, resl. yiri

ieua, "hacer", caus. ieuatua "catequizar"

Eudeve

El eudeve no ofrece tantos datos sobre el ablaut, pero aporta datos para la formación de resultativos y del sistema de casos en yutoazteca sureño.

Aplicativo-causativo:

No tengo citas directas de las artes, pero Lionnet (1986:30) identifica un sufijo -de- 'aplicativo' que se une a unos cincuenta radicales verbales, en mayor parte compuestos de -tuú-"hacerse": bokétuú- "preñarse", -boké-tu-de- "empreñar". Este sufijo correspondería al *-ya reconstruido.

Resultativo-adjetivo:

El eudeve es interesante para la lingüística histórica porque mantenía la marcación de casos. El absolutivo nominativo -t estaba en contraste con el acusativo -ta. En cuanto al -ri resultativo, según el vocabulario de Lionnet, se puede identificar un sufijo -ri que forma adjetivos, como en bade-té-ri "alegría"; baiwarecem "tener por arduo", baiwariteri "árduo"; baríkda'an "ablandarse", barínari "ablandado"; hay un sufijo -ra- que se encuentra en instrumentales, y que tal vez sea una combinación de -ri-ya, pero habría que ver bien las condiciones de tal coalescencia tanto en eudeve como en guarijío y tarahumara, donde también existe: hibewan "azotar", hibewirat "vara, azote".

También hay casos de resultativos absolutivos en -rit, como cikónan "romper la ropa, coger o cortar lo que está maduro", cikosarit "cosa despedazada"; hubam "bañarse", hubrit, ac. hubata "bañado"; y sin la -r en búden "regañar", búdi "ladrido".

Debe haber mucho más información histórica que sacar del Arte de Basilio, pero hay que hacer una revisión más detallada que la que se ha podido hacer hasta ahora.

Névome

En el caso de Névome, Loaysa, si es el autor, describe detalladamente la variación vocálica que se da en la formación del futuro con un sufijo -muku.  Esta variación es claramente el proceso de ablaut. La construcción con el sufijo -muku debe derivarse históricamente de una composición verbal con el verbo pya *muku, comunmente desglosada como "morir", pero que parece haber tenido aplicaciones como "ansiar" o "sufrir por", como en pya *te:muku "soñar", o el verbo a:miki "tener sed" en el náhuatl. En el caso del aplicativo, (ejemplos: victu "tornear", victida; nucada "guardar", nucadida "guardar alguna cosa para otro"), el autor del Arte de Névome luego comenta, como hace el autor de la gramática de tehueco, que esta formación también sigue la regla del futuro. Da muchos ejemplos y luego dice:

De esta seccion se saca esta regla, con las excepciones dichas en cada clase, que los verbos acabados en estas particulas bu, ca, cu, du, ha, ho, hu, nu, oa, rhu, rho, xo, su, to, tu, bua, po, mudan la última vocal en i, o reciben i para recibir la particula mucu del futuro; pero los verbos acabados en ba, da, di, ga, ma, na, rha, oca, sa, si, ta, pa, no mudan letra alguna. Los en ia pierden la a, los en ha y mu tienen alguna variedad (Anónimo 1862).

REGLA DEL NEVOME

Se podría hacer una formulación más abstracta de la descripción dada arriba:

*u,*o >  i/_+                                -da

                                                    +-muku,

*a >  i/k,h, bu_+

Névome h es reflejo de pya *s;  bua de *kw_; -da de *-ya, y -ga de *-wa.  

Los sustantivos resultativos en la gramática de Névome no indican una variación entre
-ri e -i, pero el autor muestra casi la misma regla de reducción que se da en las formaciones del aplicativo y el futuro.

*a, *u > i/k, h, r___#

         nuocu "hablar", ni nuoki "lo que yo ya hablé"

         goha "asar", nugahi "lo que tú asaste"

         vurha "atar",  nivurhi "lo que yo até"

En resumen, no hay reflejos de un *-ri visibles en Névome. Hay tres posibilidades,
1) nunca había un morfema *-ri; 2) había tal, pero se perdió; 3) existía el morfema y se fundió con -da o se perdió. Menciono esta última posibilidad porque *r da una d1 retrofleja en algunas lenguas tepimanas que contrasta con la d que es reflejo de *y. Puede ser que existía el contraste aquí sin ser notado, o que se había perdido.

Cora

Lo más interesante de los datos de Ortega del siglo XVII sobre el cora de Jesús María son los resultativos porque muestran la existencia del sufijo absolutivo *-t, como /-t/ o /-ti/, en algunos sustantivos. Hay ejemplos de Ortega que se pueden comparar con los de Preuss de los primeros años del siglo XX que ya no llevaban ese sufijo absolutivo. El sufijo tampoco se encuentra en el dialecto de Presidio de los Reyes ni en el meseño, dialectos estudiados por Verónica Vázquez (comunicación personal). Según el análisis de Vázquez (1993) en que hizo una comparación de Ortega con sus datos actuales sobre el meseño, la distribución de las variantes del sufijo en los datos de Ortega se debe al peso de la sílaba final acentuada; una sílaba ligera acentuada llevaba -ti para compensar, mientras que una más pesada sólo necesitaba -t.

Encontramos tres tipos de sustantivos con un -ri: los que llevan -ri sólo, los que llevan
-ri-ti, y los que llevan -ri-t. Son los que llevan -ri-ti y -ri-t los que corresponden a los resultativos en muchos casos. El -ri de las formas sin el sufijo absolutivo no parece ser el resultativo, porque muchos de los términos son de parentesco, etc. Por otro lado, algunos de los en -ri-ti probablemente contienen el reflejo de un sufijo diminutivo yutoazteca *-ri-.

Los ejemplos se ven como siguen; las formas con glosas en alemán son las del artículo de Preuss de 1932:

EJEMPLOS DE SUSTANTIVOS DEL CORA:

En -ri-t

chaéhrit                           cuidado  (chaeh.neti. cuidar) 

haárit                               acto de bossar o bomitar.ne (haà\ bomitar)

tzatzáirit                          astillas

natzárit                            zarcillo

zeatárit                            barniz, que ponen a las bateas

cucurit                             axi o pimenton

tzùrit                                hambre

yûxarit                             carta    (cf. (r)ušári  Farbe)

nahchitérit                       casamiento

tzahuaterit                       creencia  (tsawa(te)  glauben, einem)

caerit                               ciruela colorada grande

En -ri-ti

muerìti                             trabajo (moáreri  Arbeit)

chapoariti                        pie de animal  (tsápoa(ri)  Fuss)

cikèuriti                           canasta

hihhuáriti                         clamor

tzicûriti                            codo del brazo

xaihnuriti                         corazón

cauhnâriti                        cordel

atauriti                            costal

tzapôriti                           cuna

ceakériti                          cejas

euriti                                cerro

muekêriti                        cinta

Sustantivos en -ri sin absolutivo:

puztéri.                            atole bebida de Indias

atûxari                             bebida de mayz tostado

tzinâcateri                       bebida otra de mayz

teuxquàri                         carbon

itzapuari                          costilla

tihuitari                           cuñada

tiyaobéri                          cuñado de hombre

tihûitari                           cuñado de muger

Sustantivos sin -ri pero con absolutivo -ti o -t

vevet                               bledos

kepoâti                            cabello

ketzâti                             cadera

tenêzti                             cal

cáitzat                              calabaza que sirve de vaso

chihti                               casa

càcáihte                           calzado que usan

vicati                               coa de palo

chuicat                             canto

queáhti                            comida

naziti                                ceniza

tenniti                              boca

Los datos de cora son importantes porque, fuera del náhuatl, tubar y eudeve, había pocas lenguas de la rama yutoazteca sureña que retenían el sufijo absolutivo. Aquí se ve que la formación llevaba tanto el *-ri derivativo como el absolutivo. Estos datos son de mucho interés porque se relacionan aparentemente con la evolución del *tl del náhuatl.

Náhuatl

Ahora, uno de los problemas interesantes en la evolución de la familia es el origen de la *tl en esta lengua, sonido poco común en las lenguas del mundo. Son conocidos los argumentos de Benjamin Whorf, quien propuso la siguiente secuencia de cambios como un probable origen en su artículo de 1935:

1) *t pya >  *tl/__a

2) *tla  >    tl/V_#

                   tli/C_#

3) *tla >  la/l-_#

Aquí no hay lugar para presentarlos en detalle, pero hay argumentos para otra secuencia de cambios[2]:

1) Lenición de *t: *t (pya)>  *l/V__a

2) Fusión de *r-t a final de palabra: *ri > *r, *r + *t > *tli (pn)/__#

3)*ri + *la > *l-la/_#

4)*l-la > *-l-li/__#

Esta secuencia es sólo la inversión de la sugerida por Whorf. La existencia de -ri-t en el cora y en el eudeve apoya la reconstrucción de los dos sufijos *-l(i)+*t en los resultativos del náhuatl, donde encontramos pares como tlac$uhtli[3] (/tla-ko:w-tli/ y tlac$hualli, /tla-ko:wa-l-li/ "cosa comprada", de *-l(i)-t y *-l(i)-la, respectivamente. Variaciones parecidas se encuentran en la formación del impersonal, por ejemplo, maca /maka/ "dar" tiene el impersonal maco, ²na "agarrar" tiene tanto a:no como a:nalo, mientras que verbos como poloa "perder" sólo tiene polo:lo. Para los causativos, Carochi, por ejemplo, nota "Los acabados en qui, fuera de la formacion del passiuo, tienen otra, añadiendoles ltia, como nequi, de su passiuo neco, se forma nectia, y del primitiuo nequi, nequiltia..."(1645:62). En el caso del aplicativo, Molina da la forma sin el -li- para algunos verbos que terminan en /-wa/ y /-ka/, con una glosa que muestra especialización semántica: ch*ua, tlach*uia (tla-či:w-i-ya) "hechizar o aojar a otro"; esta forma contrasta con la más común ch*huilia /či:wi-li-ya/ "hacer para alguien". Otros verbos no muestran esta variación. También Canger(1980) ha analizado las descripciones y los datos sobre los aplicativos de los verbos en -oa en el náhuatl clásico, y ha demostrado que sufrieron una metátesis de la secuencia *-w(a)-li-ya en -lwia, y que adicionalmente la -l- se perdía después de verbos que terminaban en -l-, como ìtoa "decir", apl. ìtalhuia /i'ta-l-w-iya/, poloa, "perder", apl. polhuia /pol-wi-ya/.

Los gramáticos coloniales del náhuatl notaron las variantes de los resultativos, y en los casos de las formaciones adicionales del impersonal, causativo, y aplicativo, especificaron las condiciones. Esas sugerencias son la base de la hipótesis formulada para la presencia del *-ri en todas estas construcciones. En el náhuatl se ven las siguientes restricciones fonológicas en la formación o no de dobletes para los resultativos. Los verbos en -V-a forman sustantivos en V:lli nada más, y de los que terminan en -Ci solamente se crean sustantivos en -tli. Los únicos dobletes se encuentran para verbos que terminan en -Ca, con la excepción de los verbos en -ka, que sólo forman sustantivos en -tli. En contraste con los resultativos de verbos en -ka, hay sustantivos no resultativos que no pierden la a y terminan en -ka-tl, como yacatl /yaka-tl/ "nariz". Este contraste en los sustantivos, además de los datos de las otras formaciones del aplicativo e impersonal, nos llevan a pensar que la razón por la que se pierde la a en los resultativos es que llevaban otro sufijo *-ri-  antes del absolutivo sencillo *-t.

Tubar

Uno tendría que salir de los datos coloniales para citar formas que dan más apoyo, los del tubar. En el material analizado por Lionnet (1978:34), se ve que el *-ri aparece antes del futuro ne, cognada del tehueco nake: Tubar -ri-né, -Li-né "querer(fut)" je-ri-né "beberá"; a-Li-né- "tendrá hambre", de manera que parece muy probable que se encontraba en la protolengua en las formaciones compuestas también, lo cual sería una prueba para postular su existencia en las formas que llevan los reflejos de *-wa y *-tuya en tehueco, Névome, eudeve y náhuatl.

Conclusiones

Para resumir las evidencias de las otras lenguas, hemos visto que hay alternancias morfofonémicas con -ri e -i  en tehueco y eudeve; en Névome no aparece una r y sólo se ven alternancias vocálicas. Sin embargo, dichas alternancias en Névome se dan después de casi las mismas consonantes que en las otras lenguas. Creo que los datos y análisis que nos proporcionan las fuentes coloniales de las lenguas citadas evidencian que al darse pérdidas vocálicas, ciertos grupos consonánticos no se toleraban, sobre todo los que llevan *r, por ejemplo, k-r, w-r, n-r y s-r. El *-ri tenía un papel importante en las formaciones descritas aquí, pero sufría cambios. La falta de tolerancia compartida entre las lenguas para los grupos con *r daba distintos resultados. A veces se dejaba la *r, a veces se le hacía una metátesis como en la formación del aplicativo en el náhuatl central, y creo que en el pre-náhuatl a veces también se fundía la *r con el absolutivo para crear un nuevo fonema, *tl.

Vemos que todas las lenguas parecen compartir los siguientes puntos: reducción de *a ante *ri, y la pérdida de las vocales*i, o de *i o de *a, y de la consonante *r después de ciertas consonantes. Los grupos consonánticos más evitados son los de *k-r y de *w-r.

Los datos citados sugieren que las reglas fonológicas reflejaban una variación en la protolengua. En 1977, Heath argumentó que existía un proceso de ablaut morfofonémico en el protoyutoazteca que dependía de la identidad de ciertos morfemas, como el causativo, el impersonal y el aplicativo. Para él, los cambios vocálicos y consonánticos que se dan en las raíces verbales tenían que ver con la identidad morfológica de los sufijos que seguían, los cuales él reconstruye como aplicativo, *-ini- (pyan), *-ili(-ya) pyas; causativo, *-itu(w)a- o *-itu-a donde la *i sobrescrita indica el ablaut (1977:29-34). Ahora, con la ayuda de los datos coloniales y los de tubar, parece que se puede argumentar que más que morfológica, esa variación tenía una motivación fonológica: la existencia de una consonante resonante en los sufijos.

Sugiero una formalización preliminar para el llamado ablaut, con el fin de que otros que trabajen estas lenguas la consideren y que además evalúen el papel propuesto para el *-ri- en la familia:

REGLAS DEL PROTOYUTOAZTECA SUREÑO

*a > i/VC_*ri-

*i > Ø/_-rV (*i no acentuada)

*r >Ø/C1_(V)C-, donde C1=k,w,n,r,t,s (pocas de las lenguas la pierden después de *m)


Referencias

Aldama y Guevara, José Agustín de.

1754    Arte de la lengua mexicana. [Reditado, 1892].

Anónimo.

Siglo xvii   Arte y vocabulario de la lengua dohema, heve o eudeva. [Edición de Campbell W. Pennington]. 260 p. Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México.

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1980    Five Studies inspired by Nahuatl Verbs in -oa. Travaux du Cercle Linguistique de Copenhague: 19, Copenhague.

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1645    Arte de la lengua mexicana con la declaración de los adverbios della [Reimpreso México, 1759, y en Colección… 1:395-538, 1892. Edición facsimilar de la publicada por Juan Ruyz en la ciudad de México, 1645, con un estudio introductorio de Miguel León-Portilla, Universidad Nacional Autónoma de México,1983.] México.

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1990b  "El origen de la l en náhuatl: reconsideraciones", IIº Coloquio Swadesh, Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2-9 de octubre.

1990c  "Historical perspectives on differing and homophonous forms in Nahuatl", Nahuatl Symposium, Congreso Anual de la American Anthropological Association, Nueva Orleans, Luísiana, 2 de diciembre.

1991    "The origins of *-li- in Nahuatl: more on its possible function". Ponencia presentada en el SSILA Symposium, American Anthropological Association Annual Meeting, 19-24 de noviembre, Chicago, IL.

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1977    "Uto-Aztecan Morphophonemics", International Journal of American Linguistics 43.1:27-36.

LAUNEY, Michel.

1978    Introduction à la langue et à la littérature aztèques. Vol.1, Grammaire. L'Harmattan, Paris.

Lionnet, Andrés. 

1978    El idioma tubar y los tubares. Según documentos inéditos de C. S. Lumholtz y C. V. Hartman. Universidad Iberoamericana, México.

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[1] Abreviaturas: ac. acustativo; apl. aplicativo; caus. causativo; pn protonáhuatl; pya protoyutoazteca; pyan protoyutoazteca norteña; pyas protoyutoazteca sureña; resl. resultativo.

[2] En un trabajo en preparación, Alexis Manaster Ramer sugiere otra solución.

[3] Se usa la ortografía clásica con diacríticos para /?/ ; la fonémica se da entre diagonales.