Actes : La "découverte" des langues et des écritures d'Amérique

Artes poco conocidos del náhuatl

Una Canger

Universidad de Copenhague, Dinamarca

Entre los años 1546 y 1765 conocemos un gran número de artes de la lengua náhuatl que en ese tiempo los españoles, como hoy los hablantes, llaman mexicano; el primero es el arte de Andrés de Olmos y el último él de Geronymo Thomas de Aquino Cortés y Zedeño.

En un recién artículo Ignacio Guzmán Betancourt repasa las fuentes de las lenguas náhuatl, zapoteca, yucateca, mixteca, otomí, cahita, cora, totonaca, huasteca, eudeve y pame, las que hacen mención de diferencias dialectales. No queda duda de que los primeros lingüístas de la Nueva España se dieron cuenta de tales diferencias en la lengua náhuatl.

En las últimas cuatro décadas los lingüístas han regresado a la lengua náhuatl aunque sobre todo al náhuatl clásico y por lo general con la meta pedagógica de facilitar el acceso a los textos de los siglos XVI y XVII. Los artes de dialectos contemporáneos hechos por misioneros del Instituto Lingüístico de Verano representan una excepción.

Los lingüístas de este siglo basan su trabajo primeramente sobre los Artes del franciscano Andrés de Olmos y del jesuita Horacio Carochi. Los Artes que he escogido para la ponencia de hoy se distinguen por ser conocidos sólo por un puñado de especialistas y sobre todo por su información sobre rasgos dialectales de la lengua. Esta información de rasgos dialectales les da una importancia para el estudio de la historia de la lengua náhuatl y por lo tanto también para el estudio de la historia de los nahuahablantes.

Las voy a presentar en seguida llamando atención, primero al concepto de los tres autores del estado del dialecto que describen, y segundo, a la información sobre rasgos dialectales contenida en los tres artes:

ARTE DE LA LENGVA MEXICANA Según acostumbran hablar los Indios en el Obispado de Guadalaxara, parte del de Guadiana y del de Mechoacan, por el franciscano Juan Guerra, del año 1692.

ARTE, VOCABULARIO, Y CONFESIONARIO EN EL IDIOMA MEXICANO, Como se usa en el Obispado de Guadalaxara, por el presbítero Geronymo Thomas de Aquino Cortés y Zedeño, del año 1765.

ARTE DE EL IDIOMA MEXICANO, por el agustino Manuel Perez, del año 1713.

Juan Guerra

Juan Guerra fué declarado hábil en lengua mexicana en el año 1671 (Santoscoy, p.iv), y desde ese tiempo trabajaba en el obispado de Guadalajara, en varios conventos, hasta la publicación del Arte, así que no cabe duda de que dominaba el mexicano de esa región.

Además del Arte (27 folios), la obra de Guerra contiene un vocabulario de unas 900 palabras y los números hasta 300 (21 folios, 28-46r), y una Instrucción breve, para administrar los Sacramentos de La Confessión, Beático, Matrimonio, y Velaciones (13 folios, 49v-62).

En una aprobación el franciscano Augustín de Betancurt, que publicó su Arte del mexicano en el año 1673, elogia el de Juan Guerra escribiendo "y hallo que aunque han salido a luz varios Artes, tuvo el R.P. arte para mejorar los Artes, por estar en las reglas ajustado, en el método fácil, en las frazes erudito, en los vocablos abundante, y en la instrucción de la doctrina necesario".

Juan Guerra mismo motiva en su aviso Al Lector el Arte con las siguientes palabras:

Aunque ay muchos Artes de la lengua Mexicana no sirven para estas partes, porque la lengua Mexicana que acostumbran hablar los Naturales de ellas, es muy diferente, que la mera Mexicana, porque ya le añaden Sylabas à los vocablos, ya se los quitan, y muchas vezes son en el todo diferente. Por cuya causa obligado de la obediencia determiné el destinarme a escrivir este Arte conforme la hablan los Indios en estas partes

En el Arte sigue distinguiendo entre "la mera lengua Mexicana" que es la lengua de las otras artes y de "los Mexicanos antiguos", y "esta lengua o este idioma mexicano o usual". También hace la observación que la gente en "estas partes" se sirven de muchos préstamos del español.
Dice (f. 28v),

para preguntar si quieren almoçar (sic!) algunas veces, dicen, ticnequi tialmorçaroz? ticnequi timerendaros? ticnequi tiçenaroz? Y asi muchas veces suelen componer muchos vocablos quando son extraordinarios, y difíciles. Cogiendo del término Castellano, y de lo Mexicano toscamente a su usança, componiendolo arman el vocablo, ò termino para explicarse, y darle á entender.

Básicamente su descripción trata de "la mera lengua Mexicana", así que después de presentar unas reglas –las reglas que conocemos de los otros artes– se pone a explicar como se dice en "esta lengua usual". Por ejemplo (fol. 4r),

Los nombres acabados en tli, mudan su terminacion en el plural, en la particula tin, v.g. Oquichtli, que en plural haze: Oquichtin, esto es en la mera lengua Mexicana, que en esta vsual este, tli, lo muda en la particula me, y decimos Oquichme, ...

Pero no parece consecuente y no es siempre fácil orientarse si sus reglas se refieren a la "mera lengua Mexicana" o al dialecto de Guadalajara. Aunque de tal manera no es lingüísta de talla como Horacio Carochi –lo que demuestra en su malentendimiento de la estructura de la lengua– siempre provee muchas observaciones sobre rasgos característicos del dialecto del obispado de Guadalajara a fines del siglo 17.

Geronymo Thomas de Aquino Cortés y Zedeño

La segunda fuente de información sobre el dialecto del náhuatl de Guadalajara, es el Arte, Vocabulario, y Confesionario en el idioma Mexicano, Como se usa en el Obispado de Guadalaxara, por el presbítero Geronymo Thomas de Aquino Cortés y Zedeño, del año 1765.

Igual como él de Guerra, el libro de Cortés y Zedeño contiene además del arte (pp. 1-51) un vocabulario extenso (español-mexicano) de unas cuatro mil palabras (pp. 52-128), y un confesionario en español y mexicano de Guadalajara (pp. 129-184).

En su Prólogo Cortés y Zedeño explica que

en ellos [Arte, Vocabulario y Confesionario] no encontrarás aquellos phrasismos de que usaron los antiguos Cicerones del Idioma Mexicano, quales fueron los Carochis, los Antonios del Rincon, Vetancures, Guerras, y otros.

Hablando del dialecto Cortés y Zedeño dice que

han ido aprendiendo varias palabras Castellanas; de que resulta, que su Idioma esté ya muy adulterado, juntandose muchas veces en sus periodos, palabras Mexicanas con Castellanas, ô mexicanizandose las Castellanas, al modo, que se han castellanizado algunas Mexicanas

Sigue comparándolo con los dialectos del italiano, y al fin

Aquí pues, ô en este Obispado de Guadalaxara, en donde escribo, está el Idioma Mexicano muy viciado, y no con aquella puridad, que conserva aun en algunos lugares vecinos à Mexico: y como mi fin no es, que los Indios lo hablen culto, que esse fuera un asumpto exotico; sino que los Ministros, que los han de tratar, los entiendan, y hablen lo que ellos puedan entender; por esso todo lo escribo en el modo, y estylo que aquí es corriente, y assi le pongo el título de Arte de lengua Mexicana usual.

Noten ustedes que entre "los Cicerones del Idioma mexicano" Cortés y Zedeño incluye nuestro Juan Guerra que trata del dialecto de Guadalajara en comentarios añadidos a las reglas de la mera lengua mexicana. Sin embargo Cortés y Zedeño ha organizado su arte en la misma manera aunque mucho más explícito y claramente; explica p. ej. que (p. 2)

este modo de pronunciar, y estas reglas son en la mera Lengua Mexicana, según R.P. Fr. Augustín de Vetancurt, que despues de sus declinaciones daré reglas de la Lengua Mexicana falseada, ô adulterada, que la que se usa en esta región de Guadalaxara, parte de Valladolid, y parte de Guadiana: pongo si, las reglas de la mere Lengua Mexicana, no para que las estudien, porque no sirven, no se usan en dichas regiones, y solo las pongo, para que se hagan cargo, de que la Lengua Mexicana falseada, ô adulterada nace, y es hija de la mera Lengua Mexicana, y que guarda la substancia de ella, en quanto al significar sus terminos, no en quanto al pronunciarlos.

Los dos presentan los confesionarios en el mexicano de Guadalajara y en español. E igualmente en este material Cortés y Zedeño parece más confiable, pero su confesionario también tiene mucho más preguntas que él de Guerra.

Rasgos dialectales del occidente

Por fin, cuales son los rasgos dialectales que nos dejan estos dos libros, y cómo se apoyan o confirman su información de nuestros datos de hoy ?

Voy a presentar y comentar unas de las observaciones más importantes:

1) Cortés y Zedeño dice claramente (p.5) que

No usan de t y z al pronunciar, ni de t y l final, v.g. tzihuatl havia de decir, y dice zihuat, vel zihual... su final de T. L. finaliza la falseada, ô adulterada en T. sola, ô en L sola... No usa de la pronunciación de C. y H. sino de X. en lugar de ellas, v.g. en la legítima Mexicana dicen temachtiani, y en la falseada, o adulteada dice temaxtiani y por tlalli dicen talli.

Es interesante que Cortés y Zedeño pone dos variantes, t y l por el tl del Valle de México; es precísamente lo que tenemos hoy en los dialectos occidentales: en Michoacán y en el Norte de Guerrero tienen l correspondiendo al tl del clásico, y en Nayarit y Durango tienen t. Pero parece ser una observación tocante a todo el obispado, porque en sus ejemplos, en las palabras de su diccionario y en los textos del confesionario encontramos sólo t en lugar del tl del náhuatl clásico.

Guerra es menos consecuente, a veces tiene t, a veces lt, y a veces tl donde parece tl en el clásico.

2) Otra singularidad fonológica en la descripción de Cortés y Zedeño toca al saltillo. Antes de consonante Cortés y Zedeño escribe la letra c donde Carochi nos ha enseñado a esperar un saltillo, v.g. tactoa "hablar" (< tla'toa), aczia "alcanzar" (< a'ci), mientras que Guerra rara vez pone una h, siguiendo –como dice– "a los unos y a los otros" (f. 2r).

3) Los dos gramáticos se acuerdan que el plural de todos los nombres se expresa con el sufijo -me, v.g. zihuame, oquixme, también en caso de teopixqui (teopixquime o teopixcame) y temaxtiani, temaxtianime. El sufijo -tin se usa solamente con "los Nombres de muchedumbre (miac, mochi, zequi) y los numerales adjectivos (quezqui y quexquix) y con huei". Esto también corresponde a lo que encontramos en los dialectos occidentales de hoy.

4) Sólo Cortés y Zedeño tiene la observación de que los nombres que nosotros acostumbramos llamar adjetivos (p. ej. canahuac "delgado", yamanqui "blando o tibio", chipahuac "limpio", paltic "húmedo", pizahuac "delgado") "para hacer su plural duplican la primera partícula..., y la duplicación va atada con la ligadura C" (p.11). (caccanahuac, yacyamanqui, chicchipahuac, etc.); lo que llama la ligadura c es el saltillo del clásico. Esta forma, plural distributivo, conocemos tanto del náhuatl clásico como de varios dialectos modernos, pero no lo he visto mencionado en otros artes de ese tiempo.

5) Otros casos de diferencias morfológicas entre el náhuatl clásico y los dialectos del obispado de Guadalajara son muchos:

en la Lengua falseada se usa del pronombre mo [reflexivo] en todas las personas, así de singular como de plural (Cortés y Zedeño, p.13).

El sufijo -lo se usa para el plural del sujeto de verbos en el presente (tazoctalo (náh. clás. tlazo'tla') "aquellos aman") y en el pretérito imperfecto; en esta última forma el sufijo -lo no está al final, le sigue el sufijo del tiempo, -yaya, p. ej. tazoctalo(i)aia (náh.clás. tlazo'tlaya') "aquellos amaban".

En el singular la forma del pretérito perfecto es igual a la del presente, miqui "muere" o miqui "murió". Sólo los verbos que terminan en -ia y -oa pierden la vocal final, quimictia "lo mata" o quimicti "lo mató".

El sufijo del pretérito imperfecto es -yaya

El sufijo del pretérito imperfecto de subjuntivo es -zquiaya.

6) Naturalmente encontramos en los vocabularios de los dos artes palabras que son características de los dialectos contemporáneos del occidente.

Además tienen verbos de una forma curiosa: los dos escriben tequia "cortar", tamia "acabar", tania "ganar"; y de Cortés y Zedeño puedo añadir conia "beber", necnemia "andar", qualania "enojarse", aczia (náh.clás. a'ci) "alcanzar", yolia "vivir", paquia "alegrarse". Esta forma no se verifica en los dialectos de hoy en Nayarit y Durango porque allá suelen dejar la última vocal donde pueden. Pero en el norte de Guerrero todos los verbos que en otros dialectos terminan en -i han añadido una a, así que las formas citadas se verifican en Guerrero.

Los ejemplos que he aquí escogido eran los más obvios, pero por lo general hay en estos dos Artes y no menos en el confesionario de Cortés y Zedeño una riqueza de testimonios de las características dialectales que nos pueden servir en estudios históricos de la lengua náhuatl.

El Arte de el Idioma Mexicano por el agustino Manuel Perez, del año 1713.

El agostino Manuel Perez trabajaba en el obispado de México que se extendía como una zona orientada casi norte-sur del Golfo alrededor del Panuco hasta el Pacífico, alrededor de Acapulco, incluyendo así una gran parte de Guerrero.

La "Licencia de la Orden" fue extendida por el "Provincial" Fr. Balthasar Sanchez del Convento de San Agustín de Xantetelco (Jantetelco), que está situado en Morelos. Manuel Perez mismo refiere a "todo el Marquesado, y Costa del Sur, a muchas partes de Tierracaliente" y a Chiauhtlan de la Sal, que está en el estado de Puebla cerca de la frontera de Guerrero.

También en el año 1713 publicó el Farol Indiano y guía de Curas de Indios. Suma de los cinco Sacramentos que administran los Ministros Evangélicos en esta América. Con todos los casos morales que suceden entre los Indios.

Sobre su conocimiento del mexicano Manuel Perez dice en el Arte (p. 79):

Yo salí de Mexico sin saber pronunciar vn vocablo, y con solo el Arte del R.P. Betancvrt, y mucho curso entre los Indios de Chiauhtlan de la Sal (que fuerõ mis maestros) à los ocho meses y diez y ocho dias subí al Púlpito a predicar en el idioma. Al Confessionario... no me determiné hasta el año de averla cursado; y quiso N. Señor darme tal felizidad, que en diez y seis años vna sola vez no me he levantado con mediana duda de lo que quieren decirme...

El Arte de Manuel Perez es interesante no sólo por sus observaciones sobre rasgos dialectales, pero también tiene descripciones detalladas de las pronunciaciones y de otros fenómenos.

El fonético Perez explica que (p. 1):

la X pronunciase juntandose los dientes sin pegarlos totalmente, puesta la lengua en hueco, como Texcan.

Y "el Capitulo de las Pronunciaciones", dice, "me costó el estar en el retiro de la Celda haziendo gestos y visages para descubrir la cituación de cada pronunciación".

Las observaciones sobre variaciones dialectales se encuentran esparcidas en el Arte y en el Farol. Son del tipo (p. 39):

Los siguientes [verbos] hazen [compulsivos] de diversas maneras, segun las Provinicias:... Temo: Baxar. En México haze Temohuia. En Tierracaliente, y Marquesado: Temoltia. Tleco. En México: Tlecahuia. Fuera Tlecoltia.

Otro ejemplo: "En Tierracaliente dicen aman para decir ahora"; y aman es una palabra que hasta hoy encontramos solamente en Guerrero y en La Huasteca.

Tanto en el Arte como en el Farol explica que en México ("o acá") para decir "no" dicen ahmo y "en toda Tierracaliente del lado del Sur" dicen kah; acá dicen ayác "nadie", allá cuixaca, acá atlein "nada", allá cuixtlei(n). Este cuix que conocemos del náhuatl del Valle de México como una palabra que introduce una pregunta, ha cambiado su sentido en Guerrero, donde hoy sirve en una forma breve como negación de frase; dicen p. ej. xtlaquahtoc "no está comiendo".

Perez tiene otros ejemplos que señalan la edad de unas características del dialecto de Guerrero Central.

Conclusión

La conclusión de una presentación de tres Artes del mexicano no puede ser muy interesante, y tengo ganas de concluir mi ponencia con un comentario tocante a lo que llaman la corrupción de la lengua y a la abundancia de préstamos españoles.

Acabo de regresar de una comunidad nahuahablante en las Sierras de Nayarit. Esta visita me ha enseñado algo de la viabilidad de los dialectos.

Cortés y Zedeño nos escribe como en el obispado de Guadalajara el idioma "está ya muy adulterado, juntan muchas veces en sus periodos, palabras Mexicanas con Castellanas"; y Juan Guerra hizo la mismo observación hace dos cientos años. En muchas comunidades nahuahablantes la gente hoy tiene la concepción de que su lengua está corrupta o que se está perdiendo, siempre refiriéndose a los préstamos del español. Peor, muchos lingüístas los apoyan y ven los cambios basados en la influencia del español como señales de un proceso de extinción de la lengua o del dialecto, o también buscan "indicadores que se relacionan con la desintegración de un sistema lingüístico" (Knab, p. 345).

En la comunidad en Nayarit encontré que los nahuahablantes todavía usan una cantidad grande de préstamos del español, seguramente más que en tiempo de Cortés y Zedeño, pero no obstante hoy todavía todos hablan náhuatl en todas situaciones. Sí, hablan también corrientemente el español, pero es un español limitado. Y es verdad que es una comunidad muy aislada, lejos de pueblos grandes, no obstante los habitantes salen periodicamente a trabajar en la costa.

Ni por los préstamos, ni por los cambios de la estructura se pierde una lengua. El mejor ejemplo de esta tesis es el inglés que con un montón de préstamos y una estructura bien corrupta ha sobrevivido ya 800 años.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

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            2a edición publicada por Alberto Santoscoy, con un prólogo y con el título: Arte de la lengua mexicana que fue usual entre los indios del obispado de Guadalajara y de parte de los de Durango y Michoacán.

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